#VII Stand by

#VII

He tardado bastante tiempo en volver a escribir en el blog porque estoy con los últimos detalles de Mareas de Hierro (últimos de verdad). Además he estado redactando la carta de presentación, haciendo la sinopsis y la propuesta literaria de la novela. Agradecer a Mireia la ayuda que me está prestando para la corrección (creo que jamás podré pagarte el esfuerzo que estás invirtiendo en esto, de verdad).

Decir que seguramente la semana que viene esté terminado. Ya tengo la lista de editoriales, así que muchas van a tener noticias mías en breves.

Veremos qué ocurre después de este viaje. Ya os iré contando.

 

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#VI End of the road.

#VI

 

Hoy ha sido un día intenso de trabajo. He tardado bastante en escribir en el blog porque he centrado, básicamente, todo mi tiempo en terminar los últimos detalles de Mareas de Hierro. Aún faltan algunas cosas, pero seguramente logre terminarlo para la semana que viene.

Poco me queda por decir acerca de la novela. Todos mis lectores cero han cumplido con su cometido y me han entregado sus críticas y opiniones a tiempo. Gracias a ello he podido rectificar algunas cosas del libro con las que estoy altamente satisfecho. Su labor en todo este proceso ha sido crucial y nunca podré agradecerles a todos el gran favor que me han hecho al ayudarme en este proyecto.

Escribir este libro ha sido una experiencia increíble, ya no sólo por el hecho de haber logrado un objetivo importante en mi vida, sino, porque me ha hecho conocerme mejor en muchos aspectos. No sé lo que pasará a partir de ahora, no sé qué ocurrirá con las editoriales, ni si lograré publicar Mareas de Hierro en algún momento de este año que viene. Pero pase lo que pase, me siento muy orgulloso de haber escrito este libro. Estoy convencido de que algún día, leeré de nuevo esta entrada y recordaré el momento en el que la escribí. Será agradable comprobar hasta dónde he llegado, leyendo de dónde he partido y pensando hacia dónde seguiré.

Gracias a todos por el apoyo y la confianza que depositáis sobre mí. Confío en no defraudaros nunca con mis palabras.

 

PD: Si logro publicar esta novela, quiero dejar aquí escrito que les debo una comida a todos mis lectores cero. ¡Yo siempre cumplo mis promesas!

#V Food&Authors

#V

 

Hace tiempo tuve una conversación con Mireia (mi pareja y editora personal a tiempo parcial. Se ha encargado de ayudarme con la corrección de la novela desde los comienzos hasta el día de hoy. Un encanto de persona) donde discutimos sobre algunos escritores y sus comparativas con platos de comida. Me explico. Si cogieseis a vuestros escritores/as favoritos y los tuvieseis que representar con un plato de comida, ¿cuál sería?

Creo que a la hora de explicar una autora/autor a alguien que no lo conoce, la comida siempre es la solución. Y para la ocasión, me gustaría comentaros mi gastronómica visión acerca de los nuevos jinetes de la fantasía: Brandon Sanderson, Patrick Rothfuss y Joe Abercrombie (que es de quienes hablábamos en aquella conversación). Estoy de acuerdo con que estos tres hermosos hombres sean considerados los nuevos jinetes, pero a esa lista añadiría (en mi opinión) un@s cuant@s más como Robin Hobb, Trudi Canavan, Steven Erikson, etc.

Pero vamos al meollo de la cuestión. Si cada uno de estos tres fuese un plato de comida, yo diría lo siguiente:

Brandon Sanderson sería uno de esos platos vanguardistas, modernos, pero con un sabor clásico y casero de toda la vida, presentado en un plato hondo con adornos a los lados y picatostes que contrastan tanto en sabor como en color. Te hace recordar los tiempos en los que comías ese plato, pero con un toque nuevo que te hace volver a enamorarte de aquello que creías haber olvidado.

Patrick Rothfuss vendría a ser uno de esos platos elegantes con pétalos de flores comestibles e increíblemente bonitos, que te dejan boquiabierto nada más verlo. Casi te da lástima comértelo de lo hermoso y bello que es. Y cuando lo pruebas, notas ese sabor casero adornado con matices que no te esperas y que te hacen volver a admirar el plato en su composición.

Joe Abercrombie sería un chuletón, crudo, sangriento y arrojado con violencia sobre un plato a medio partir.

 

Si algún día alguien tiene que definirme con un plato confío que, tras leer mi obra, sea con una lasaña. Sólo pido eso.

¿Y vosotros? ¿Qué otr@s autor@s explicaríais con un plato?

#IV Una larga espera

#IV

 

Esta semana ha sido un poco desesperante. Estoy ansioso por recibir todas las críticas y comentarios de mis lectores cero y todavía falta una semana para que se cumpla el plazo que les di. Reflexionando sobre la novela, he llegado a la conclusión de que terminé de escribirla en el momento oportuno. He estado sin trabajo unos meses, pero parece que pronto eso va a cambiar. Tener dos trabajos, siendo uno el de escribir, es muy difícil de compaginar (al menos para mí) y me siento contento de haber dado este empujón final al libro.

Estoy en esa fase en la que ando retocando, reescribiendo algún capítulo que otro, afinando detalles, quitando, poniendo, montando, desmontando. Un proceso muy divertido la verdad, porque el grueso del trabajo ya está hecho y ahora solo me preocupo de dejarlo bonito y presentable para vosotros.

¿Planes para publicarlo? Bueno, creo que lo primero que haré será mandarlo a una editorial con la esperanza de que suene la flauta. No nos engañemos, es una novela muy arriesgada. Casi 200.000 palabras, el primer libro de una trilogía y siendo un autor novel. Soy consciente de todo ello, pero como ya he dicho alguna vez: creo en lo que hago. Puede que ninguna editorial me quiera o puede que mi idea no les convenza, pero eso no significa nada. Si no es por esa vía encontraré otra, no me cabe ninguna duda. Por un lado o por otro, sacaré a la luz esta novela con la que confío hacer que disfrutéis quienes la leáis.

Siempre he pensado que si tú no crees en lo que haces, ¿quién se lo va a creer entonces?

 

#III La cantidad adecuada de fantasía

#III

He estado dándole vueltas al asunto de la fantasía. Hablando ayer con Mireia me di cuenta de que, queriendo controlar ese componente fantástico, he recortado demasiado.

Una de las cosas que tuve presente desde el principio, fue que quería tener controlada la fantasía. No nos engañemos, soy un gran fanático de ese género y de la épica. No hay nada mejor que ver a un personaje lanzando conjuros, haciendo que todo a su alrededor cambie (y explote, a poder ser). Pero a la hora de escribir quería hacer algo controlado con pequeñas dosis de fantasía que ensalzaran la historia. Y creo que queriendo ser comedido, no he dejado nada en este primer manuscrito. Una lástima, la verdad, me siento especialmente unido al componente fantástico del libro. Entre otras cosas, porque tiene que ver con una época de mi vida que ha sido fundamental para mí. Cuando comience de nuevo a corregir, retocar y añadir las cosas que falten, voy a darle ese toquecito extra de fantasía que creo que le falta a la novela.

Muchas veces tengo la sensación de que voy a pasarme añadiendo algunos elementos (suele ocurrirme a menudo) y creo que escribir un libro es como cocinar. No queriendo pasarme con la sal he dejado el plato sin sabor alguno, y cuando la echo sin medida, sabe espantosamente mal. Eso me recuerda a que en otra de estas entradas os hablaré de mi concepto literatura/cocina y de cómo veo a los autores como platos a representar.

Yo creo que sería una lasaña con bechamel ligera.

#II Mujeres pirata.

#II

Hoy he recibido un par de comentarios de mis lectores cero. Tienen hasta el día 29 para leerse el primer manuscrito, pero algunos ya me están dando algunas impresiones. Me gustaría destacar un aspecto que parece haber llamado la atención de más de uno.

Mujeres piratas.

Una cosa que tuve en cuenta cuando comencé a escribir Mareas de Hierro, fue que quería una novela lo más normalizada posible en cuestión de género.

Todos hemos oído siempre que las mujeres traían mala suerte en los barcos. En la era dorada de la piratería eran “pocas” las que se dedicaban a la profesión, y digo “pocas” entre comillas porque no creo que fuera así. Me resulta difícil creer que no hubiese más mujeres en un barco pirata tal y como narran algunos libros. Todos conocemos a las famosas Anne Bonny, Mary Read o Lai Choi San. Pero aparte de ellas, y unas cuantas más, hay pocos testimonios de mujeres (si los comparamos con los de los hombres).

Teniendo en cuenta que mi novela transcurre en un mundo ficticio, no vi nada que me impidiera hacer que tanto hombres como mujeres navegaran en alta mar bajo la bandera negra. En Mareas de Hierro he intentado despegarme de esa visión negativa de la mujer, respecto a los barcos y a la mala suerte, para darle un sentido mucho más real a todo este asunto. ¿Por qué una mujer no iba a poder navegar siendo pirata? ¿Por qué una mujer no iba a poder imponer respeto siendo capitana? Mi visión en este asunto se ha basado en una regla muy simple: La piratería es como la naturaleza en sí misma: Instintiva, salvaje y cruda. No entiende de géneros, no importa si quien alza la voz para dar la orden es un hombre o una mujer. Lo único que importa es la supervivencia.

Por lo que, en Mareas de Hierro, la piratería es libertad, es naturaleza y es instinto.

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Al haberme separado de ese concepto, el hecho de tener tanto a mujeres como a hombres en un barco le ha dado más realismo al mundo y a la historia. Me gustó saber que a mis lectores cero esto les ha llamado la atención (para bien, en todos los casos), indica que he logrado mi objetivo y también, que hace falta más presencia femenina en los libros de fantasía. Cosa que poco a poco va cambiando, o al menos, eso espero.

#I Yo Ho, Yo Ho! A pirates life for me!

#I

Algún día puede que me acuerde de esto.
Voy a ir escribiendo una serie de entradas por semana, contándoos mis impresiones, quejas, suplicios y lamentos del proceso de escritura de mi primera novela. Todo el mundo recomienda (y con razón) que uno siempre empiece por cosas cortas y manejables. Bien, yo nunca hago caso de lo que me dicen. Y así me pasa.
Mi primera novela (la primera que termino. Ha habido varias antes, pero todas incompletas) tiene una extensión de más de 180.000 palabras. Al menos, el primer borrador.
Para quienes me hayáis leído en twitter todo este tiempo, puede que os estéis preguntando por el nombre de la obra. Estáis de suerte, pues hoy es el día que por fin abro el melón. Este libro forma parte de una trilogía, cuyo nombre es “La Elegía del Último Amanecer”, y el primer libro se titulará “Mareas de Hierro”.

En resumidas cuentas, es un libro de piratas. Varios personajes contarán la historia de sus vidas y, poco a poco, a medida que el libro avance, se irá hilando la trama que acabará por relacionarles a todos de una forma u otra.

Piratas, ron, sangre, barcos, océanos e intrigas. Lo que siempre quise escribir.

Sobre La Otra Fantasía Medieval

Hacía mucho que no escribía en el blog. Me gustaría decir que ha sido porque he estado liado, no he tenido tiempo y me he estado centrando en la novela en la que ando trabajando. Y vaya, ha sido por eso.

No soy muy constante todavía en esto de los blogs y demás, pero ya que lo tengo, me gustaría darle uso. Ayer, la compañera Laura Morán Iglesias, propuso una idea bastante interesante en lo referente a La Otra Fantasía Medieval. ¿Cómo? ¿Qué no sabes lo que es? En resumidas cuentas, La Otra Fantasía Medieval, es un conjunto de relatos hechos con una premisa clara: Un mundo medieval fantástico que no sea machista.

Si eres de los que todavía cree que en el género de la fantasía medieval no existe el machismo, te recomiendo que eches un ojo al enlace para que comiences a entender qué diablos está pasando aquí. Resumiendo: todo lo que has consumido hasta ahora, en su gran mayoría (por no decir todo) es machista. A un nivel mayor, o menor, pero machista al fin y al cabo. Tranquilo que el mundo no se acaba (aunque tal y como vamos, tampoco lo tengo yo muy claro), que de todo se sale y en peores nos las hemos visto.

Al enterarme de la iniciativa, sin dudarlo, quise participar. Escribí mi relato y hace algún tiempo se me informó de que había sido escogido para formar parte de todo esto. Como decía al principio, ayer Laura comentó una idea que me pareció interesante. Propuso que todos los autores que participamos en esta idea, explicásemos qué supuso para nosotros crear un mundo con la premisa de que no podía ser un mundo machista. Y creo que es una buena oportunidad para tratar ciertos temas y contar algunas cosas que pueden seros de interés.

Si todo esto de La Otra Fantasía Medieval no te parece una buena iniciativa, lo ves como algo ridículo, sin sentido o crees que todo esto es una exageración por parte de una organización feminista oscura, que trata de radicalizar todo con sus ideas locas y exageradas para hacerse con los medios de producción y dominar el mundo al grito de: “machete al machote”, te pido una cosa. Abandona este blog. Y si por algún casual, un día ves mi nombre en un libro, te agradecería que no lo compraras. Porque ten por seguro, que en cuanto me leas, sabrás que formo parte de esta oscura organización que trata de acabar con tu mundo.

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Ríete tú de Sauron

Me gustaría empezar hablando de mi experiencia en esta iniciativa con una pequeña puntualización. Yo soy machista. Vale, sé que dicho así suena muy raro, pero no lo es tanto si lo piensas un poco. Cuando digo que yo soy machista, me refiero a que yo he crecido en un mundo machista. Me he criado con valores en los que yo, como hombre blanco y heterosexual, dispongo de una posición dominante. Y sí, soy consciente de ello. Pero eso no significa que no vea la realidad. Me he dado cuenta de que la mayoría de mis acciones y pensamientos estaban condicionados por esta educación machista. Yo no tengo la culpa de haberla recibido. En el fondo, se podría decir que soy una víctima más, pero creo que está en cada uno de nosotros, el hacer frente a ese monstruo que llevamos dentro. Y por eso, La Otra Fantasía Medieval me ha sido de gran ayuda, tanto a nivel literario, como a nivel personal.

Lo primero que hice al plantearme el relato que escribí fue decir: Vale, fácil. Escribe como siempre has escrito y todo irá bien. Tú no eres machista, por lo que no habrá problema.

Error.

Tengo tan arraigado todos esos mundos fantásticos con los que me he criado, que a veces es complicado ser consciente de que todo eso es machista. Mi primera batalla en el relato, fue darme cuenta de hasta qué punto estaba yo influido por el machismo. Y cuando te das cuenta de que todo lo que piensas y has pensado siempre, lo está, se vuelve complicado. En el sentido de que tenía que tratar de pensar con una nueva perspectiva. Tratar de separarme de algo que había crecido conmigo, reconocer que era erróneo, y cambiarlo. Y es un proceso complejo. Creo que ahí fui consciente más que nunca, del problema que tenemos todos a nivel individual. Yo no quería hacer un mundo machista. Conocía la premisa de la iniciativa, pero ese monstruo de mi interior siempre salía a relucir. Daba vueltas una y otra vez a mis ideas, y siempre terminaba encontrando algo que chocaba con lo que trataba de hacer. ¿Cómo puede costarme tanto? Pensaba yo. Mis intenciones eran buenas, pero desgraciadamente antes de poder llevarlas a cabo debía luchar contra mí mismo. Y creo que esta experiencia me ha enseñado que la verdadera batalla reside dentro de cada uno de nosotros. Descubrir, aceptar y reconstruir lo que uno es, me parece un proceso tremendamente complejo. Pero cuando te enfrentas a ello, es increíblemente enriquecedor. Cuando tomas conciencia del problema, comienzas a ver la verdad en lo que tienes alrededor. Y la verdad, como de costumbre, suele escocer bastante.

Os aseguro que el camino que tuve que recorrer para poder crear todo el mundo que creé (del cual no muestro apenas nada), no fue fácil. No es fácil, no es agradable descubrir las cosas malas que tienes, pero es necesario. ¿Y sabéis lo que ocurre, cuando te enfrentas a tus demonios y dejas en evidencia tus errores y defectos? Creces. Te vuelves fuerte, te vuelves un poquito más sabio de lo que eras antes. Comienzas  a comprender el problema y todo ese bloqueo, toda esa sensación amarga y ácida que tenías, desaparece. Y entonces, pude comenzar a crear. Pude crear porque en el fondo, toda esta experiencia me llevó a enfrentarme a lo que siempre había temido saber. La verdad. Conocer que yo, que me consideraba un paladín de la igualdad, un defensor de la justicia y de los derechos, no era tan puro como creía. Me di cuenta de que estaba infectado con todas esas ideas que siempre había considerado como válidas. Porque para mí la fantasía siempre ha sido un pilar importante. Toda mi vida gira en torno a esto, desde libros, hasta películas, videojuegos, etc. Todo lo que me gusta, lo que hago y lo que siento, está basado en ello. Y reconozco que el enfrentarme a esto, supuso una bofetada de realidad.

 Escribir este relato me ha enseñado cosas de mí mismo que desconocía. Tanto buenas, como malas. Y creo que es una de las cosas de las que más orgulloso me siento, porque día tras día continúo luchando contra esos demonios que tratan de tomar de nuevo el control. Y día tras día, me vuelvo un poquito más sabio. Puede que cometa errores, diga cosas equivocadas o incluso ahora mismo esté pensando cosas que no son correctas. Pero lo importante es que ahora conozco un poco más el problema, y lucho por solucionarlo. Creo que si todos hicieran un mínimo esfuerzo, las cosas cambiarían drásticamente.

Pero conozco a muy pocos que estén dispuesto a ello, desgraciadamente.

Y ya puestos a cambiar cosas, ¡a ver si empiezo a ser más constante en el blog!

¡Hasta la próxima!